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Ex Luna,
Scientia
El Vesuvio. Quizás el volcán más famoso de todos los
tiempos. Si preguntáramos por nombres de Volcanes, seguramente éste
encabezaría la lista con el Krakatoa, regionalmente otros podrían
disputar los primeros puestos, el Pinatuvo y el Santa Helena por ejemplo,
pero su fama sería local.
¿Qué ocurrió para ser tan conocido?. Los dramáticos
acontecimientos que rodean esta montaña son universales. La suerte
de Pompeya y Herculano transformadas repentinamente en una instantánea
del Imperio Romano, detenidas en el tiempo, son fragmentos de una civilización
que permanecieron ocultos y preservados, como en un naufragio. Y como en todos
los naufragios, rodeadas de un halo de misterio.
Retraigámonos en el tiempo. Año 79 Después de Cristo,
hace días que los terremotos se han hecho más frecuentes, los
habitantes están inquietos pero prosiguen con su vida cotidiana. A
mediodía del veinticuatro de Agosto el Vesuvio explota. Una lluvia
de cenizas y piedra pómez cae sobre las ciudades, algunos inician la
huida, otros inconscientemente, consideran que podrán soportar lo que
venga y permanecen.
El volcán presenta un gran penacho de nubes grises y plateadas, muy
tóxicas y calientes, pero se mantiene en una columna semejante a un
pino. Esta descripción la escribe Plinio el Joven que la presencia
desde el Cabo Miseno, que corona el puerto militar más importante del
imperio.
La estratigrafía, muy evidente en Oplontis reconstruye dramáticamente
los acontecimientos.
La columna de gas deja de recibir presión del interior del volcán,
una obstrucción o un cambio de composición como la presencia
de agua interrumpe el flujo y este era el que mantenía los gases en
suspensión, al faltar la fuerza que los sostiene, estos caen y se precipitan
ladera abajo. Este fenómeno se repite a intervalos, creando oleadas
de flujo piroclástico. A la una de la madrugada el primer flujo sepulta
Herculano. A las siete alcanza Pompeya. El resto es Historia.
Las nubes piroclásticas envuelven a las personas con un abrazo de cien
a trescientos cincuenta grados de temperatura. En un verdadero instante pasas
del pánico de la vida en peligro a ser roca. Los fluidos hierven, los
tejidos blandos se carbonizan, el cuerpo se deseca.
La temperatura superficial de Venus es algo superior a la del flujo del Vesuvio,
unos cien grados más. Un ser humano se vaporizaría, así
que un traje de astronauta debe soportar este tormento. Las víctimas
de las erupciones plineanas vivieron la experiencia de la superficie de Venus.
En mil novecientos noventa la sonda Magallanes inició una exploración
sistemática de Venus, los resultados de esta aumentaron enormemente
nuestro saber sobre el planeta. Realizó un mapa radar de la superficie
muy completo y entre otras maravillas descubrió volcanes.
Magallanes no descubrió vulcanismo activo, aunque sí próximo
a escala geológica. No obstante, algunas formaciones apuntan a lava
reciente, incluso detectó variaciones en la concentración de
azufre en la atmósfera, como si estos fueran inyectados desde la superficie.
Un espectáculo que si pudo ver Plinio desde Miseno. La duda está
en el aire.
Camino del planeta está la Venus Express, si todo va bien se pondrá
en órbita en Abril de dos mil seis y continuará la labor de
Magallanes.
¿Qué motor puede impulsar el vulcanismo en Venus?. En la Tierra
la tectónica de placas, esto es, una superficie en movimiento sobre
una capa fundida, asegura la existencia de vulcanismo, y este es más
acusado en unas épocas que en otras. Puede que en Venus ocurra lo mismo
y en la actualidad esté en reposo. Es un reto para la nave europea.
El Vesuvio estuvo unos setecientos años en calma antes de armar las
de Dios, dando a las villas de alrededor tiempo a que olvidaran su virulencia,
lo qué agravó su peligrosidad. En su última erupción
en mil novecientos cuarenta y cuatro, en plena Segunda Guerra Mundial, con
los ejércitos aliados avanzando sobre Italia fue distinta, fue una
erupción efusiva, de lava. Ríos de roca líquida bajaron
por el valle del Somma y arrasaron los pueblos de la ladera cambiando el paisaje.
Una remodelación total. Incluso el cráter quedó desconocido.
No se parece en nada a la boca anterior a su última erupción.
Lo que vemos en la caldera no existía o estaba sepultado en el corazón
de la montaña. En el setenta y nueve no hubo lava, pero ésta
aunque arrasa y destruye las propiedades puede considerarse una bendición.
La lava del Vesuvio se desliza a unos tres kilómetros por hora, deja
suficiente margen para escapar, incluso da tiempo a coger lo más imprescindible.
Las nubes piroclásticas son mortales, veloces. Son cazadoras de vidas.
En Venus, la lava debido a la alta temperatura superficial es muy fluida ya
que la roca está ya casi fundida a temperatura ambiente, posiblemente
haya que tener cuidado donde se aterriza, aunque las Venera se asentaron en
terreno sólido. Nos faltan datos.
Venus Express si tiene éxito puede arrojar luz sobre el vulcanismo
reciente de Venus y dar pistas para comprender mejor la Tectónica de
Placas en la Tierra.
¿Se pueden predecir las erupciones volcánicas?. Esa es la esperanza.
Junto a los métodos clásicos de la Vulcanología, la Astronomía
aporta una nueva forma enfocar el tema. El descubrimiento de erupciones por
fusión mareal inducida en Io aporta nuevos datos. Las teorías
florecen en mentes abiertas. El Sol y la Luna afectan a la Tierra en las mareas.
¿Pueden influir en el cuándo?. La suma de efectos favorables,
esto es, el perigeo lunar y la Luna llena, con el Sol tirando en el lado opuesto
podrían afinar el momento de la erupción. Aún no se sabe.
La ciencia mejora indiscutiblemente al ser humano. Los habitantes de Pompeya
agradecerían saber a que se iban a enfrentar y en la actualidad una
espada de Damocles se cierne sobre Nápoles. Los datos apuntan a que
se está formando un tapón en el conducto del Vesuvio y la próxima
erupción tiene pinta de ser piroclástica. Todo conocimiento
es poco si pretendemos salvar vidas. Quizás a los Napolitanos un poco
de ayuda le venga del cielo, tal vez de la Luna, tal vez de Venus.