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Ex Luna,
Scientia
Las primeras muestras de la Luna traídas por la misión
del Apolo 11 eran basaltos muy semejantes a los terrestres, aunque eso
sí, desprovistos de cualquier indicio de formas colonizadoras vivas.
Se trataba de las muestras del Mar de la Tranquilidad.
Los mares lunares se originaron por inundaciones de lava endógenas,
la Luna presentó en gran parte un vulcanismo acentuado, los entrenamientos
geológicos de los astronáutas se realizaron en lugares semejantes
a los que encontrarían en el satélite y por tanto incluían
paisajes volcánicos.
Una forma indirecta de estar en la Luna consiste en estudiar paisajes
semejantes a los de ella, es una actividad excitante. La Geología
lunar en Base Tierra es una forma muy adecuada de realizar Astronomía
planetaria. Si tienes entre tus manos un basalto, tienes entre tus manos
una roca de los mares de la Luna.
La sonda Mariner 9 pacientemente esperó en la órbita de
Marte a que una tormenta de polvo global se calmara para poder observar
la superficie, cuando el polvo aún no se había asentado
totalmente, comenzaron a aparecer rasgos planetarios, eran cumbres gigantescas
que emergían a través de la cortina nubosa, eran los volcanes
más grandes del Sistema Solar.
La sonda Voyager 1 al de dejar atrás la Luna de Júpiter
Io, le dedicó una última mirada, la imagen mostraba lo que
parecía una erupción volcánica, Su nave gemela Voyager
2 que llegó a Io unos meses mas tarde lo confirmó, se trataba
de la primera erupción descubierta fuera de nuestro planeta, y
era un vulcanismo inducido desde el exterior por la inmensa gravedad de
Júpiter. Es un mundo de azufre en su superficie. Después
al sobrevolar la Luna de Neptuno Tritón, descubrió manchas
oscuras intrigantes en un mundo helado, huellas de un vulcanismo frío
de compuestos de nitrógeno, retos para la Astronomía Planetaria
de Base Tierra.